viernes, 2 de agosto de 2013

Lo que un padre sensato nunca diria

Lo que un padre sensato nunca diria

Me temblaban las manos mientras miraba la larga lista de notas malas que aparecían en la libreta de mi hijo, estudiante de enseñanza media.
-¿No te advertí que esto iba a suceder? -le reclamé.
Él, callado, me daba la espalda. Proseguí mi ataque.
-El problema contigo es que eres un flojo.
Enfurecida por su silencio, añadí:
-Ni siquiera tiene sentido tratar de hablar contigo. ¡No vas a lograr nada en la vida!
Acababa de golpear a mi hijo con tres tipos de observaciones que, según los expertos, se cuentan entre las más perjudiciales para los niños: un “¡Te advertí!” pronunciado desde la excelsitud de mi sabiduría, una etiqueta negativa y una condena general de su futuro. Envuelta en mi propia rabia y frustración, denigré y aparté de mí a mi hijo, y empeoré una situación de por sí mala.
De tanto en tanto, todos decimos cosas ofensivas a nuestros hijos, y no por ello se acaba el mundo. Empero, la repetición constante de comentarios como los anteriores puede perjudicarlos para toda la vida. “Los niños aprenden a comunicarse en casa”, observa Michael Baetty, profesor de comunicación en la Universidad Estatal de Cleveland, en Ohio. “Los chicos que son blanco permanente de insultos y críticas llegan a adultos usando el mismo lenguaje  negativo”. Esto puede ocasionarles dificultades en el trabajo, con sus cónyuges y con sus propios hijos.
Los psicólogos, los educadores y otros expertos han identificado los comentarios más destructivos que los padres hacen a sus chicos. Si usted ha incurrido en esta conducta, quizá está minando la sensación de bienestar de su hijo hoy y en los años venideros. He aquí siete de las frases más comunes y destructivas que puede decir a sus pequeños.
“DEBERÍAS HABERLO HECHO ASÍ
En su libro The Self-Confident Child (“El niño seguro de sí mismo”), la doctora Jean Yoder y William Proctor describen en caso de un niño en edad preescolar que, con mucho esfuerzo, aprende a atarse los cordones de sus zapatillas. Va con su padre y le muestra  orgullosamente su logro.
-Fantástico -le dice éste-, pero deberías haberte puesto cada zapato en el pie que  corresponde.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario