El tango: identidad cultural
Mucho más que la suma de sus expresiones
Es más que su música, su canto, su danza, su poesía. Es más que cada uno y que la sumatoria de todos ellos. El tango es una manera de ser del rioplatense, pero también lo es del hombre de la ciudad de cualquier punto del planeta.
Hoy el tango está uniendo a los ciudadanos del mundo a través de su baile de pareja enlazada y hace posible que dos seres de cualquier raza, religión o lengua pueda dialogar en ritmo de dos por cuatro dejándose llevar por su música. Solo en Japón cinco millones de fanáticos compran discos, asisten a conciertos, aprender a bailar, o bien viajan al Rio de la Plata (con preferencia a Buenos Aires) en busca de las raíces del tango. En Berlín cada noche hay bailarines llenando las pistas de las milongas (bailes de tango). Cada año decenas de alumnos se inscriben en la materia “tango” del Conservatorio de Música de Rotterdam. Los Finlandeses tienden puentes con Uruguay y Argentina uniendo las dos expresiones de una música denominada “tango” que en idioma finés describe paisaje bucólico.
Lejos de la sexualidad y el erotismo de sus orígenes, hoy el tango es sensualidad. En México, Canadá, EE.UU., Hungría, Grecia, Italia, Irlanda, Egipto, la India o Hong Kong, entre otras naciones, los bailarines pagan altas sumas de dinero por la contención, la cercanía, el contacto humano, la ternura, que da el abrazo del tango.
Largo y ancho es el camino que la música surgida hacia fines del siglo XIX en los arrabales de Montevideo y Buenos Aires ha recorrido. Fue bautizada con champagne en Francia a comienzos del siglo XX donde hizo furor y provocó que todo llevara su nombre. Las confiterías parisinas convocaban al té-tango, las damas elegantes lucían prendas color tango y obviamente que bailar tango era moda.
Aunque fue prohibida por el Kaiser Guillermo II, por Luis de Baviera y por el Ministerio de Guerra de Italia, para el Papa Pío X no era más que una danza aburrida. La Duquesa de Norfolk la condenó por ser una danza contraria al carácter inglés y al interés de Inglaterra. En cambio en Londres tras una exhibición en el Teatro Reina especialmente organizada para que las damas de la nobleza juzgaran esta danza, el tango conseguía 731 votos a favor y solo 21 en su contra.
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